A mis amigos, ex-alumnos y conocidos y a quienes de algún modo han participado en el día de ayer, 24 de marzo, en algún acto en repudio a la dictadura y su modus operandi de ayer y de hoy (genocidio, desapariciones, torturas físicas y simbólicas —mentales, llaman algunos— y represión del pensamiento y de la libertad de las personas y grupos) … ante todos ellos y ante quienes fuimos testigos y/o protagonistas en aquellos días, debo sincerarme y reaccionar una vez más frente a la impúdica intervención de un representante del catolicismo cómplice (un clérigo invitado por una filial sindical de “docentes” del nordeste de Entre Ríos, a hablar expresamente nada menos que durante 20 minutos), en el acto en el que se suponía debía condenarse a los intelectuales, ejecutores y cómplices culpables de aquellos hechos aberrantes, los anteriores y los actuales, y dar sentido a una fecha que se anuncia a la comunidad como “día de la memoria para no olvidar y comprometerse con la vida” y que debería involucrar a las desapariciones y asesinatos “desde cinco siglos atrás ” y de “cinco siglos igual” (tal como se cantó en el acto de referencia) y a los actuales de esa y otras ciudades (como son la de Pocho, 2011, y Sebastián, 2010), a quienes ni siquiera mencionó en el transcurso de su reiterativa arenga celestial en la que afirmó, entre otras barbaridades, que «su dios todo lo perdona… que debemos amarnos y luchar contra el mal…» ¿Qué mal? Seguramente —según el oscuro y ladino discurso (‘oración’ le llamaron los organizadores) del representante del catolicismo—, el que habrían cometido Pocho y Sebastián (dejando así vigente un manto de sospecha pública: ‘algo habrán hecho’) que justificaría su desaparición en un pueblo chico donde todo el mundo se conoce (no importa el motivo, quizá nunca lo sepamos: pero los hipócritamente llamados ‘cristianos’ no deberían olvidar que su líder —aunque les importa un pito su líder—, a quien masacraron por hablar claro y ser un pobre tipo como nosotros, les dijo caregórica y duramente «el que no es transgresor que tire la primera piedra», refiréndose al modus vivendi de una mujer de pueblo que iba a ser apedreada POR SER ¡’PROSTITUTA’!.

Con estas líneas, mis amigos, y después de 37 años en que los trapitos al aire fueron saliendo, debo sincerarme para no explotar por dentro física y psicológicamente ya que por ingenuidad o a sabiendas (no lo sé ni me interesa saberlo) los organizadores convocaron a toda la gente de la región (fueran católicos o no) y al representante de la poderosa corporación católica (es posible que su permanente acción sobre sus conciencias no les permita asomarse a la perversidad de su presencia desde hace 5 siglos y al manipuleo de nuestro bien más preciado y característico de la especie: la libertad interior del hombre de pensar «por sí mismo») que envolvió con argumentos fraudulentos la atención de los presentes durante 20 minutos.

¿CÓMO ES POSIBLE QUE SE DISIMULE “TODAVÍA” (evidentemente todavía es posible) LA COMPLICIDAD DEL CATOLICISMO CON LA ‘TRIPLE A’ en los ’70 Y CON LA DICTADURA MILITAR DEL ’76 EN ADELANTE, es decir con el poder? ¿QUE SE IGNORE TODAVÍA LA COLABORACIÓN REAL, ACTIVA Y ABSOLUTAMENTE COMPROBADA, al menos como institución (de lo que puedo dar cientos de testimonios) DEL CATOLICISMO ROMANO CON AQUELLA Y LAS SIGUIENTES DICTADURAS DEL PENSAMIENTO, HASTA EL PRESENTE?

La única posibilidad de invitar a un miembro de la corporación católica y dejarlo hablar en un acto por la memoria de las víctimas de aquel y otros genocidios en nuestra historia (como el de más de 50 millones de nativos a lo largo de 300 años de sometimiento al sistema político-religioso y militar católico/protestante europeo o el de la “conquista” ¡semejante farse en nombre del ‘progreso’! del desierto) habría sido que ese representante reconociera su activa y perversa participación en la represión del pensamiento ayer, desde 1492, y hoy, en la connivencia con criminales a quienes jamás el catolicismo denunció, y menos aún condenó, haciéndose eco públicamente, y aunque sea por una vez, del modus operandi de su lider Jesús (haya sido este real o mítico) pidiendo perdón y nada más… en lugar de dar cátedra fraudulenta y de superviviencia torva ante la buena fe de la gente, de todos nosotros.

En su sofisticada y reiterativa «oración» vino a decir que «hay que luchar contra el mal y buscar la justicia», sin siquiera sugerir responsables ni especificar que, en su concepto de ‘mal’, el principal actor es el catolicismo imperial romano, sobre todo si nos referimos a su actuación durante y en la invasión de Eruopa a la humanidad de Abya yala y a sus 40.000 años de historia, ni al golpe a la democracia de los ’55, durante la dictadura militar de los ’76 y en la actualidad con la parafernalia (entre otras), el derroche y la innecesaria fastuosidad vaticana que lo único que hace es adormecer las conciencias y someter a la gente a su dogmatismo barato, a la complacencia con el poder y la fascinación de su boato imperial y teatral.

Me cuesta entender que un sindicato de trabajadores de la educación de nuestra gente (dentro del cual debería haber absoluta libertad de conciencia y visión crítica de los hechos como algo elemental e indiscutible) TODAVÍA se permita y avale semejante contradicción y golpe bajo a la búsqueda de transparencia, libertad de pensamiento, creatividad de la comunidad y lucha contra cualquier sometimiento.

Debo decirles que al escuchar a este señor he sufrido como pocas veces (quizá por porque parte de mi vida ha estado invlolucrada en esa corporación y la conozco por dentro como pocos) es difícil entender que aún hoy después de tantos años la gente no se permita abrir los ojos a la realidad y cerrarlos a las fantasías de hombres que utilizan a la humanidad para sus propios objetivos, sean cuales fueren, y los encierren en la fantasía estratégica de que ellos son «los enviados de un dios que busca no se sabe qué»… porque, que yo sepa, y todos ustedes también —sean o no ‘cristrianos’—, y según dicen ellos mismos en sus publicitados evangelios (que casi nadie leyó y los que lo leyeron se olvidaron de él), a su líder lo masacraron por decir la justa, por vivir sencilla y modestamente (no como el catolicismo escandaloso por su ostentación y alianza exhuberante en sus riquezas como no hay otro en el planeta), ser solidario y respetar a la gente como era y como es… «pero no a los hipócritas y sepulcros blanqueados que dicen una cosa y hacen otra» , que tiran una poiedra y esconden la mano y a quienes su Jesús (el de ellos porque en realidad lo deforman) fustigó sin piedad… por lo que terminó en el cadalso, más solo que una ostra.

El catolicismo imperial, nacido fastuosa y traidoramente en sus principios durante el imperio romano en el siglo IV, es la antítesis de su líder (que pregonan para tener «amoroso y bueno con todos», generalmente con figuras de persona amanerada, y llenarse de poder) como fenómeno fascinador de lo ‘sagrado’ (un gran invento ‘lo sagrado’) a la vista de la humanidad. No se trata de individuos enrolados en él, que pueden estar equivocados como lo estuve yo mismo hasta que, abriendo los ojos, pude ver su profunda y letal contradicción durante «5 siglos igual» ante la evidencia de la hipocresía, de la farsa y de la complicidad con el poder y la dictadura en cualquier forma y dimensión de ayer y de hoy.

Ya saben, no estoy enojado y mi intención no es ofender (aunque quizá ofenda o moleste) sino llamar a las cosas por su nombre y pensar por uno mismo, probablemente ‘distinto a mi’, pero bienvenido sea siempre que piensen por sí mismos y no por mandato de la eépoca imperial y media occidental.

Prof. Juan José Rossi