Ciclo de Cine Documental, Música y Charlas sobre “Pensamiento Nacional y Cultura Popular”

JUEVES 8, En el Museo Ivy marä ey

18,30 hs. Introducción al Ciclo: LOS ORÍGENES DE NUESTRA CULTURA, Breve Exposición del Prof. Juan José Rossi, con debate posterior.

19,00 hs. Proyección del documental de Jorge Prelorán “ARAUCANOS DE RUCA CHOROY Y SU CACIQUE DALAMACIO CAITRUZ” (50’).
Una visión realista e impactante con imágenes imperdibles de la Cultura, Organización Socio-política y expectativas de una comunidad Mapuche del Neuquén.

VIERNES 9, en el Museo Ivy marä ey

19 hs. Proyección de documentales de Jorge Prelorán
“CHUCALEZNA: Niños pintores de la puna”, (10’)
Rescate de una experiencia plena de creatividad de niños pintores en una escuelita primaria del Noroeste jujeño.
“HERMÓGENES CAYO, PASTOR DE LA PUNA” (50’),
film dramático en el que se nos muestran las estrategias de supervivencia digna y fecunda de una familia de la Puna Argentina.

SABADO 10, en el Museo Ivy marä ey

19 hs. Proyección del documental de Jorge Prelorán (50’)
“LOS HIJOS DE ZERDA” excepcional realización sobre las peripecias y creatividad de un hachero y su numerosa familia perdidos en la soledad de los montes de caldén de La Pampa.

20 hs. Exposición y debate: “Cultura y proyectos políticos emergentes de nuestro pueblo del Litoral”, a cargo de miembros de la Junta Americana de los Pueblos Libres (JAPL)

Entrada libre y gratuita
Todos los encuentros se realizarán en las salas
del Museo Ivy marä ey, sito en Antigua estación de ferrocarril
Sarmiento y Urquiza

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Por Fortunato Calderón, Paraná
Artículo aparecido en AIM

CULTURA Y ECONOMÍA/ LA UNESCO Y LA MUNICIPALIDAD URUGUAYENSE

¿Cuánto cuesta la manzana de la terminal de ómnibus de Concepción del Uruguay? ¿Cuánto la media manzana del microcentro donde funcionó el mercado municipal? Se puede cuantificar y para los que no conciben más valor que el que encierra la cantidad está todo dicho: solo falta concretar el negocio, “ir a los bifes”. Si es necesario con algún grado de escándalo, como aconteció cuando el concejo deliberante uruguayense aprobó la transferencia de esos bienes materiales a una empresa privada con mucho peso en el gobierno.
Los bienes culturales son de otra índole, son intangibles como nos recuerda la Unesco, y por eso no tienen cotización en el mercado, salvo cuando se convierten en materia de especulación financiera.
No les interesan a los empresarios en la medida en que no puedan hacer de ellos objetos de consumo masivo como han hecho con cierta música, por ejemplo, pero sí interesan a las personas algo diferentes que aprecian lo que vale el legado de las generaciones pasadas, lo que hicieron para nosotros y que nosotros usamos sin darnos cuenta casi, a veces para destruirlos con desaprensión y negligencia o con avaricia sin disimulo.
Los polìticos, si fueran lo que debieran ser, arbitrarían en casos en que los bienes culturales entren en conflicto con los bienes económicos, muy frecuentes en nuestra sociedad cada vez más materializada, y le darían a cada cual lo suyo.
Pero no es así en Concepción del Uruguay por lo menos, donde el museo indígena Yuchán, producto del trabajo sin retribución de dos décadas de Juan José Rossi, destacado historiador del pasado de América, profesor de la Uader, fue desalojado en dos días por una orden telefónica inapelable del intendente Mauricio Bisogni, que lejos de arbitrar volcó el peso político de que lo invistió el pueblo, creador y sostenedor de los bienes culturales, a favorecer a empresarios capaces de ver muy bien los negocios y que actuar sugiriendo desde las sombras mejor que a la luz del día.

Cómo ve las cosas la Unesco
La Unesco considera que el concepto de patrimonio cultural intangible engloba lo más importante de la cultura viva y de la tradición, con manifestaciones amplias y diversas referidas a la lengua, a las tradiciones orales, al saber tradicional, a la creación de la cultura material, a los valores y a las artes interpretativas.
Salvo en el gobierno de Concepción del Uruguay por lo menos, y en los empresarios que susurran en sus oídos, existe una sensibilización cada vez mayor respecto de la identidad étnica, la misma sobre la que ilustra el “desalojado” museo Yuchán, que se quedó sin casa porque la especulación con terrenos y con máquinas tragamonedas la necesita y porque en la serie de movimientos y mudanzas inútiles a que dio lugar el deseo de favorecer a una empresa lo último que tuvieron en cuenta es lo que más vale. “Por sus frutos los conoceréis”.
En numerosos países, nos dice la Unesco, ha aumentado la sensibilización respecto a la necesidad de salvaguardar y promover las formas singulares de expresión cultural. Las mismas que ilustra el museo Yuchán. Por ahora las autoridades uruguayenses tienen las manos sensibles a los contenidos empresariales, pero habrá que confiar en que la nueva sensibilidad por los valores culturales y las expresiones étnicas les llegue también a ellos, aunque posiblemente sea tarde.
La Unesco entiende que para salvaguardar el patrimonio cultural por supuesto no hay que desalojar los museos etnográficos para instalar máquinas tragamonedas, como se hubiera hecho sin ninguna mala conciencia en tiempos del “aggiornamento” neoliberal pleno en la Argentina. Se hace ahora en tiempos de neoliberalismo con disfraz nacional y popular pero con orejas de burro especulador a la vista.
Los dos principales planteamientos respecto a la salvaguardia del patrimonio cultural intangible consisten en transformar éste en una forma tangible y mantenerlo vivo en su contexto original.
El primero exige la realización de tareas de documentación, registro y archivo y su objetivo es garantizar la existencia perpetua de este tipo de patrimonio, tal como hace y hará mientras se lo permitan el museo Yuchán. Hoy sus piezas están amontonadas en la casa del profesor Rossi, que no quiere dejarlas morir definitivamente, lo que ocurrirá cuando ya los niños de las escuelas no puedan preguntar por ellas ni asombrarse ante lo que fueron capaces de hacer los indigenas que vivieron donde ahora viven ellos.
“Si Homero no hubiese escrito la Ilíada unos cuatro siglos después de que acaecieran los hechos históricos, no habríamos conocido nunca las batallas legendarias en las que lucharon los personajes heroicos de la guerra de Troya y los tesoros de Micenas. Si un día los negocios desplazaran y desalojaran totalmente a los museos, y la contaminación, la tala y la destrucción de la naturaleza dejara sin hábitat a los pueblos originarios que resisten, para nosotros habrá una Iliada borrada intencionalmente, que se tragará el olvido.
A fin de revitalizar las culturas populares tradicionales, la Unesco anima a los gobiernos a incentivar a los grupos culturales, las comunidades locales y los profesionales de la cultura inmaterial en forma de reconocimientos oficiales. El reconocimiento para el profesor Rossi no ha sido ciertamente el que recomienda la Unesco, pero es posible que el gobierno municipal uruguayense esté desanimado y haya que revitalizarla por otra vía que no sea la empresarial
El punto de vista de la Unesco tiene un punto que vale la pena mencionar, porque hace parecer una burla trágica la actitud de esta dirigencia políticoempresarial que la culta “histórica” ha permitido que la gobierne: “La promoción de la diversidad cultural refuerza el respeto mutuo, la inclusión y la no discriminación”, y no la desdeñosa falta de respeto, el desalojo y la discriminación a favor del lucro que está tan a la visita en este caso.

Nada que ver
Hasta ahora el desalojado museo Yuchán aparece en el sitio de internet “argentinaparaver” como una de las cosas para ver en Concepción del Uruguay. Desde ahora, lamentablemente, como lo que “había que ver” y se perdieron los que llegaron demasidado tarde para la ejecutividad en algunos rubros de interés para las autoridades.
Podrán consolarse probando suerte en las maquinitas, que no son producto de las culturas originarias, pero sí un negocio sin par ante el cual, para la usura, todo debe ceder. Esas máquinas, que nunca pierden, están hechas para reforzar la compulsión de jugar de algunas personas enfermas y provocarla en las que no la padecen. Se pretende anular alguna resistencia que todavía tengan con el argumento de que sus apuestas irán a obras sociales a cargo del Estado. Pero ante todo si alguien desea contribuir con los que lo necesitan, debe hacerlo libremente, por propia voluntad, y no como compensación ilusoria de ninguna compulsión.

Ni cultura ni economía: negocios
Otra visión también en boga trata de vincular los bienes intangibles con los tangibles para que fructifiquen mutuamente, considerando incontenible la mentalidad mercantil y consumista: “Ahora que la cultura está en vías de transformarse en un importante motor de la economía, el desarrollo y la promoción de industrias culturales competitivas en todos los países, resulta imperativo para prevenir los riesgos de la “monocultura” que amenaza la diversidad, ese capital global que la comunidad internacional tiene el deber de hacer fructificar, no sólo por razones económicas, sino también debido a imperativos éticos de equidad y justicia”.
“La adopción de reglas del juego globales que respeten la libre circulación de las ideas a través de la palabra y la imagen pero que también tengan en cuenta los principios fundamentales de un comercio armonioso en cuanto al acceso, la diversidad y la competitividad de los productos, constituiría un entorno favorable para la expansión de la diversidad creadora, la libre elección entre una oferta cultural plural y el desarrollo del pensamiento crítico; permitiría crear las condiciones necesarias para un debate plural y fecundo sobre el futuro de las sociedades y de las culturas, que es la base del pluralismo democrático”.
No en Concepción del Uruguay, la “histórica”, recomendada por sus bienes culturales, la patria del Colegio, de la Fraternidad, la cuna del federalismo con el congreso de Oriente. Por ahora medran allí solo los intereses de empresarios influyentes y para el resto, tienen preparado el desalojo. La ciudad sigue perdiendo su patrimonio intangible.

Paños tibios
Algunos días después del cierre, el subsecretario de Cultura, Roberto Romani, se comunicó con el profesor Rossi después de hablar con Bisogoni. Para el intendente “no pasa nada”, no hay problemas (en realidad para él, el problema era el museo que ya “no hay”) porque las colecciones que hoy se amontonan en el living de la casa de Rossi serán instalados en el edificio del Correo. En realidad, ese edificio histórico no estará reparado hasta dentro de dos años, debido al estado ruinoso en que se encuentra. Y para ese entonces, Bisogni, que nunca recibió al director del museo Yuchán, no estará el el gobierno municipal.

Las etapas de la historia
Rossi, autor de 40 libros sobre la historia de América, había firmado en octubre de 2003 un comodato con el ex intendente José Lauritto, hoy vicegobernador, para trasladar el museo del lugar donde estaba, a ocho kilómetros del centro de la ciudad, a la casa vieja de la municipalidad, que se había trasladado a su edificio nuevo junto a la plaza Ramírez.
Pero luego se hizo la noche, vino Bisogni y Rossi no pudo hablar nunca con él para hacerle ver la importancia del museo. En lugar de recibirlo, Bisogni se entendió bien con los empresarios que obtuvieron la manzana de la terminal y la media manzana del mercado para sus fines.
Como consecuencia, fue necesaria una serie de “corrimientos” y mudanzas, por ejemplo los artesanos que habían recuperado el mercado deben ir a parar a la vieja casa de Urquiza, donde funciona el Correo. El Correo, una empresa privada que tiene recursos de sobra para construirse su edificio, irá a la casa vieja de la municipalidad, que será refaccionada con ese fin. Y el museo Yuchán, que estaba en esta casa, irá donde pueda, no interesa. Total, “no hay problemas, está todo resuelto”
La historia de la indiferencia, del ninguneo y de las preferencias claras, casi lo único verdaderamente claro en todo esto, la dio el propio intendente cuando no quiso renovar el comodato para que el museo siga abierto donde funcionaba. Para dar una muestra de esta tenebrosa claridad, la municipalidad le quitó al museo una de sus mejores salas, donde estaba la biblioteca, y la arrinconó en un lugar donde no podía funcionar.
La palabra de Rossi es “desprecio”, no a él, a quien maltrataron a sus 79 años personajes de la política local que en el fondo no lo pueden afectar, sino a la cultura, a los valores que verdaderamente valen, a las cosas que se mantienen cuanto el resto vacila, lo que reaparece vivo cada vez que la resaca baja.

La claridad política
La lógica de los negocios que inspira a las autoridades está clara: la municipalidad refaccionará la casa donde funcionó el museo para que en tres meses pueda empesar a funcionar allí el correo, que es una empresa comercial que maneja plata como un banco. El museo, que no es comercial, no tiene donde ir, pero “tiene todo resuelto”, al parecer con su desaparición.
La síntesis la dio el propio Rossi: se trata de un sistema perverso que subordina todo a la ganancia. Así es, sobre todo desde que el interés especulativo está por encima de cualquier otro cada vez más, pero la finalidad de la política es el bien común y no la ganancia. El bien común reclama vida para el museo, continuidad de las tradiciones, respeto por los mayores, seguridad en la aplicación de las normas. Todo eso clama al cielo ¿de Concepción del Uruguay solamente?

¿Qué se pierde con el Yuchán?
A cambio de máquinas tragamonedas, Concepción del Uruguay perderá con el museo Yuchán una muestra etnográfica de los diferentes pueblos aborígenes de la Argentina; información acerca de aquellas culturas que lograron sobrevivir a pesar de la irrupción foránea y del actual contexto socio político y religioso adverso; una visión actualizada de sus orígenes y componentes más remotos; crítica implícita al enfoque y práctica historiográfica impuesta por Europa y aceptada acríticamente por el sistema educativo.
Como indicaba el sitio del profesor Rossi en internet, la estructura y contenidos del Museo parten de dos presupuestos básicos y obvios:
-En nuestro continente en realidad nunca hubo “indios”. Sólo habitantes, es decir, “hombres” como los europeos, africanos y asiáticos pero “con costumbres y estilos de vida diferentes”.
-Las culturas nativas de origen prehispánico, presentes en varias provincias argentinas, aunque muchos las desconozcan o no le presten atención, no surgieron por generación espontánea o como consecuencia del impropiamente denominado “descubrimiento”, sino que ellas constituyen el resultado de un proceso original y milenario tan legítimo como el de los demás continentes.

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